Inicio

 No sé cuál fue el inicio verdadero de toda esta hecatombe, de todo este desastre, de toda esta tormenta en la que me encuentro inmerso. Mi carácter controlador, autoritario, dice ella. Mi falta de interés en salir a divertirme, a socializar, a ser como la gente normal. Mis constantes pretextos para no salir y no dejarla salir. Mis llamadas para saber dónde estaba, qué hacía y con quién estaba. Mi interés desmedido por saber a qué hora regresaba a casa, y cuando llegaba mis preguntas sobre qué había hecho y con quién y dónde había estado.

Nunca le puse una mano sino para darle una caricia. Nunca levante la voz sino para llamarla cuando estaba lejos. Nunca llegué ebrio a casa. Nunca me perdí con amigos todo el fin de semana. Nunca hice nada inmoral, ni desleal. Nunca puse a ninguna mujer por encima de ella, porque ella era, es y será, a pesar de todo, la persona más importante en mi vida. Mi complemento. Mi otra mitad.

Siempre pensé que ésta sería una historia de amor eterno, a pesar de sus altibajos, a pesar de algunos traspiés que pensé habían sido superados. Siempre pensé que llegaríamos a viejos, uno junto al otro viendo a nuestras hijas crecer, riendo felices viéndonos a nosotros juntos, superando tormentas y malos tiempos. Porque malos tiempos hemos tenido. Y los superamos codo a codo, llorando, riendo, empujando el coche juntos, sacando fuerzas el uno del otro, animandonos, pensando el uno en el bienestar del otro.

Pero esta hecatombe comenzó y no tiene fin. Cuál fue el inicio? No lo sé. Solo sé que ahora siento que nada tiene sentido, que todo es oscuro, sin color. Y todo lo que me rodea tiene su olor, su sabor, su presencia. Soy una sombra vagando en medio de la incertidumbre viviendo de recuerdos, de momentos felices vívidos, de promesas que nunca se cumplirán, de sueños que se hacen jirones, de toda mi vida que ahora se me escapa como el agua entre los dedos.

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